“Nos aburrimos en la ciudad, ya no hay ningún templo del sol. Entre las piernas de las mujeres que pasan los dadaístas hubieran querido encontrar una llave inglesa y los surrealistas una copa de cristal. Esto se ha perdido(…). Nos aburrimos en la ciudad, tenemos que pringarnos para descubrir misterios todavía en los carteles de la calle, último estado del humor y de la poesía."
Foto y texto (extracto de Informe sobre urbanismo) de Guilles Ivain.
"Hasta aquí hemos sido muy corteses con las mujeres. Pero, ¡ay!, llegará un tiempo en que para tratar con una mujer habrá primero que pegarle en la boca."
"La psicóloga Andrea Gálvez ha iniciado una cruzada contra la sobreprotección infantil. Sus argumentos, expuestos en “Seres de goma” (Gedisa, 2010), le han valido el menosprecio de numerosos compañeros y asociaciones ciudadanas. (...) “Los españoles gastamos anualmente 6534 euros en absurdos protectores para enchufes. Todo ese dinero lo podríamos invertir en ocio y cultura”, sentencia.
(...)
En el domicilio de Gálvez -poblado por tres criaturas de 1, 4 y 6 años de edad- no hay ni un solo enchufe protegido. Tampoco hay plásticos en los afilados cantos de las mesas y las ventanas del salón están abiertas “porque a mis niños les gusta salir a tomar el aire en la repisa”. Ante mi expresión horrorizada, la psicóloga argumenta con rotundidad: “Es un sexto piso. Te das cuenta al asomarte a la ventana. Y un bebé también se da cuenta. Si se tira es que es tonto. Pero lo es ahora y lo sería a los 40 años”.
(...)
“La paranoia de la sobreprotección está convirtiendo a nuestras crías en seres inadaptados”. (...) “La idea de que un bebé es como un coche caro que se puede rallar en cualquier momento da dinero a mucha gente. Los mismos que compran fundas para el iPhone compran máquinas absurdas para esterilizar chupetes. Ya va siendo hora de que tratemos a los niños con respeto, no como si fueran imbéciles o piezas de coleccionista”.
(...)
Financió tres equipos de investigación que (...) han podido demostrar la capacidad que tienen los bebés para soportar condiciones de supervivencia extremas. “Trabajamos con un equipo de bebés voluntarios. Críos que gatearon sobre brasas, que soportaron varios voltios de electricidad atravesando su cuerpo y que llegaron a tragarse cosas que asustarían a un faquir”, explica Gálvez. Al parecer, los experimentos “sólo se cobraron seis vidas, es decir, ni siquiera un 10% del total de niños que colaboraron con nosotros”. Su conclusión es clara: mantener a los niños alejados de los peligros de la vida diaria es contraproducente y responde “a la superstición paterna que lleva a encerrar a los hijos en burbujas tan endebles como sus propias vidas”.
(...)
Todo esto me lo cuenta mientras comemos en la cocina de su amplio apartamento (...). Intento disfrutar del estofado pero Jorge, el más pequeño de los hijos de la entrevistada, insiste en acercarse con temeridad a la vitrocerámica. “Pasa de él. Cuando se fríen las rodillas por segunda vez ya aprenden a esquivar las zonas calientes”, apunta Andrea. Como se da cuenta de que sigo sin estar convencido, la mujer agarra el cuchillo que tiene en su mano izquierda y se lo lanza al pequeño. El bebé se tira al suelo para esquivarlo, chilla a modo de protesta y se refugia detrás de la lavadora. “Qué bueno es, el hijo de puta”, exclama la madre satisfecha."
Extracto de http://www.elmundotoday.com/2010/05/un-bebe-aguanta-temperaturas-extremas/
-Además hay muchas personas que solo son felices comprándose cosas nuevas constantemente… -¿Felices? ¿Cree que son felices? Fíjese mire a su alrededor, bájese de su coche de empresa, y camine por la calle. ¿Parece feliz alguien? ¿O parecen más bien animales asustados…? Mire a la gente sentada en sus cuartos de estar todos pegados a la tele, escuchando a elegantes zombis que hablan de una felicidad que ni siquiera conocen… Conduzca por la ciudad. Verá suciedad, superpoblación, masas en los grandes almacenes, arriba y abajo… como robots en las escaleras mecánicas, nadie conoce a nadie… creen que la felicidad esta al alcance de su mano, pero es inalcanzable, porque ustedes se la robaron. Las enfermedades mentales aumentan cada día que pasa; asesinos en serie, personas destrozadas, violencia sin sentido. No pueden alinearlos con concursos y consumismo, y los antidepresivos no darán resultado eternamente. La gente está harta de este sistema de mierda.
"Los accionistas fueron una extensión de la pintura y al mismo tiempo una liberación de los instintos en sus ataques al sexo y a la religión. Irreverentes, por mezclar sexo y religión; exhibicionistas por mostrar en público la intimidad del cuerpo y sus funciones; y blasfemas, por utilizar los arquetipos religiosos y sus símbolos en un sentido contrario a la norma católica, sus acciones tenían a pesar de ello una finalidad curativa y terapéutica, tanto a nivel individual como social."
Pilar Parcerisas en el catálogo de la exposición Accionismo Vienés, Günter Brus, Otto Muehl, Hermann Nitsch, Rudolf Schwarzkogler, del CAAC
"Se ha producido un esfuerzo por recuperar la memoria de la persecución nazi sobre los homosexuales. Paradójicamente este recordatorio, necesario y justo, ha contribuido a perpetuar la invisibilidad de las lesbianas. Históricamente, la presunción de heterosexualidad sobre las mujeres, y la persecución y control sobre su sexualidad han sido tan fuertes,que las acciones explícitas sobre aquellas que disienten pueden no ser tan siquiera necesarias.
En 1935, el ministro de Justicia se negó a incluir a las lesbianas en la ley que penalizaba la homosexualidad masculina. Esencialmente arguyó que las lesbianas eran muy difíciles de detectar. En realidad eso no tenía importancia porque las que eran muy fáciles de detectar, eran las mujeres. Los nazis creían más en el poder de la intimidación que en el de la legislación. Los lugares de reunión de lesbianas fueron cerrados y ellas obligadas a parecerse al ideal de feminidad nazi. El camuflaje se hizo necesario para la supervivencia.
Después de 1933, muchas lesbianas se casaron para evitar la presión social sobre las mujeres solteras. Pero ser mujer era peligroso en el régimen nazi. Cualquier mujer podía ser detenida y encarcelada por casi cualquier cosa. Como ocurre todavía, cualquier mujer independiente puede ser tachada de lesbiana. Lo peligroso no eran las lesbianas, sino las mujeres, el sexo de las mujeres, la independencia de las mujeres.
Cualquier marido podía denunciar a su mujer por lesbiana, por prostituta, por no cumplir con sus deberes de buena alemana. Cualquier mujer no casada, cualquiera que no tuviera hijos, cualquiera que fuera promiscua o lo pareciera, era sospechosa, sino culpable. El crimen era ser mujer en una sociedad misógina, ser lesbiana un agravante, una circunstancia más.
Las mujeres, las lesbianas, eran identificadas en los campos de concentración con el triángulo negro de las “asociales”, el color que los nazis adjudicaban a los socialmente desajustados, y dentro de esta categoría entraba cualquier mujer que desafiara las normas.
Su crimen era su propia existencia. Su crimen no era un crimen identificable como el de los gays. Poco después de que se decidiera erigir en Berlín un monumento a los homosexuales víctimas del nazismo, las disensiones se hicieron patentes en la comunidad gay. Lo que se discutía era si las lesbianas debían ser incluidas como víctimas. Mientras algunos hacían notar que las leyes contra la homosexualidad fueron empleadas específicamente sólo contra los gays, las mujeres enfatizaban que las lesbianas habían vivido en el terror.
El problema es que las lesbianas a veces vienen a subvertir lo que la mayoría de la gente entiende por homosexualidad. Por decirlo simplemente, no todos los homosexuales son hombres y esto no siempre es bien comprendido. Por ejemplo, en el Museo del Holocausto que hay en los EE.UU, las lesbianas no existen más que en relación a los gays . En la Enciclopedia que allí se puede consultar, la palabra “lesbiana” remite invariablemente a la palabra gay.
El triángulo rosa y el párrafo 175 de la ley antihomosexualidad de Alemania aparece en la pantalla, asumiendo que el triángulo y la ley hacían referencia a las lesbianas. Los historiadores también se han negado a comprender la realidad de las lesbianas en los campos y, muy a menudo, explican las relaciones lésbicas que allí se desarrollaban como provocadas por la falta de hombres: "como en muchas prisiones, en los campos de concentración mujeres que en cualquier otra situación hubieran aborrecido el lesbianismo, podían aquí gradualmente deslizarse hacia una aceptación de dichas prácticas".
Esta explicación es tan corriente que las mismas lesbianas han acabado por creerla. Annalise W. es una superviviente del campo para mujeres de Ravenbruck que escribe: "había muchas lesbianas allí, pero no sé si éramos antes así o fue el hecho de estar allí encerradas lo que nos hizo así".
Si entendiéramos la heterosexualidad como resultado de la vivencia de una situación desesperada, nuestro recuerdo de Ana Frank se vería considerablemente alterado. Después de todo, ella escribió en su diario que, antes de vivir encerrada, se sentía activamente atraída por las chicas. Esta parte del diario ha sido convenientemente ignorada, pero conviene recordarla en toda su extensión.
"Ya había tenido ese tipo de sentimientos inconscientes antes de estar aquí porque recuerdo que, una vez, mientras dormía con una amiga, sentí un fuerte deseo de besarla y lo hice. Me sentía terriblemente curiosa con respecto a su cuerpo. Pero ella lo mantenía siempre oculto y escondido para mí. Le pedí que, como prueba de amistad, nos tocáramos una a otra el pecho. Ella se negó. Entro en éxtasis cada vez que veo a una mujer desnuda, como a Venus por ejemplo. Me parece tan maravilloso y tan exquisito que tengo dificultad para controlar las lágrimas. ¡Ojalá tuviera una novia!".
No había una novia para Ana en su escondite. En cambio estaba su mejor amigo y pronto adorado Peter Van Daan. El día después de escribir lo anteriormente expuesto, Ana confesaba: “mi necesidad de hablar con alguien ha llegado a ser tan intensa que de alguna manera me he convencido de que he elegido a Peter”, la elección de esta compañía la repelía al principio: “cuando estoy en la cama y pienso en la situación, la encuentro lejos de ser estimulante, y la idea de tener que rogar a Peter, me parece simplemente repelente”. No obstante todo lo anterior, la relación de Ana Frank con Peter nunca ha sido minimizada por ser considerada propia de una adolescente o causada por las circunstancias o por la falta de compañía femenina. Ana Frank vivió y murió en un mundo similar al nuestro, un mundo que presume que ella era (y debía ser) heterosexual."
Extracto del artículo de Amy Elman “Lesbians and the Holocaust”
"la Diputación ordenó descolgar las imágenes del caso Gürtel que molestaban a los populares. (...) Se saldó (...) con la dimisión del director del Museu Valencià de la Il·lustraciò i la Modernitat (Muvim), Romà de la Calle, que mostró su rechazo al veto institucional del PP a 10 fotografías.
(...) Cada uno ve los fantasmas que ve en su cabeza; si no querían que las imágenes se vieran, se han visto más que nunca, explicó el ya ex director."
"Un feo cartel encolado en la pared de una bonita calle del centro de la ciudad le trae a la memoria aquella casa okupa con toda esa gente, con aquella chica, aquel concierto, el primer kalimotxo...
Estaba en un polígono industrial a las afuera de la ciudad. Contaban que era una fábrica abandonada desde el siglo XIX, famosa en su época por encender diversas huelgas. Decenas de chicos y chicas la había limpiado, arreglado y adaptado. Los tataranietos de los rebisnietos de aquellos obreros subversivos que encabezaban disturbios y sufrían en celdas.
Entrar ahí era como entrar en otro mundo, recordaba a las películas de Mad Max. El tiempo se detenía y el espacio mutaba. Era como un oasis, un reducto de resistencia que aguantaba el paso del tiempo y el peso de los tiempos. Había mugre y furia. Pero mugre sana como de piso de estudiantes. Y había mucha furia canalizada, una energía brutal parecida a la del sexo más bello y salvaje.
Crestas, camisetas negras, melenas, botas militares, litronas, cabezas rapadas, tatuajes, cazadoras de cuero, rastas… y niños, y ancianos, y todos los demás. Todos cabían.
La casa se dividía en cuatro zonas. Había una parte de viviendas, como un campamento cubierto. “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”. Allí habitaban los que no eran españoles o no tenían ese derecho. Inmigrantes, vagabundos, adolescentes fugados de casa, expresidiarios. Cualquiera que necesitara una cama podía quedarse una o 10.000 noches.
Había un pequeño huerto del que se encargaba un matrimonio de hippies cuarentones. Y una vez a la semana los niños de una guardería cercana.
Una sala gigante servía de zona de debate y de comedor público vegano los jueves. Allí se organizaba la resistencia mientras se deleitaba uno con las buenísimas pitanzas que preparaban un estudiante de cocina vegetariano y sus ayudantes. La conoció en una de esas comidas. Estaban planificando la manifestación antifascista del 20 de noviembre. Comían ensalada de tomatea la albahaca. Bebían cerveza rubia. Rubia como aquella chica rubia con el pelo verde y esas mallas de estampado de leopardo. La primera chica.
En ese mismo espacio se exponían de vez en cuando fotos, pinturas, esculturas. De aficionados, de estudiantes, etc. Se encargaba una pandilla de alumnos de Bellas Artes que se hacía llamar “Huevos de CoBrA”. También llegaron a hacer algunos talleres, dirigidos a toda clase de público. Partiendo de que “cualquiera es artista”, intentaban acercar el arte contemporáneo a todos, robárselo a la élite y al mercado. Además se hacían performances. Recuerda muy bien aquella de las “Pornoterroristas”: se masturbaron delante de todos y una de ellas se corrió como una fuente.
Le contaron que más de una vez un grupo de skinheads organizó luchas clandestinas de boxeo o de vale tudo. Se arrepiente de no haber visto ningún combate.
Y los domingos se proyectaban películas. Tenía mucho éxito entre los jubilados de los suburbios próximos, que acudían religiosamente a ver cualquier film que echaran, aun sabiendo que corrían el riesgo de ver algo horroroso que les obligara a escapar antes de los créditos finales, como le ocurrió a la mayoría con Pink Flamingos.
Pero la que mejor recordaba y más echaba de menos era la zona de conciertos (en la que a veces también se hacían curiosos cabarets con números fantásticos y objetos estrafalarios). Estaba decorada con graffitis. Había uno precioso con un lema de aquel mayo francés: “Bajo los adoquines, la playa”.Sin Dios inauguró el espacio de conciertos con su “Casa okupada, casa encantada”. Y lo cerró un conjunto del que no recuerda el nombre, muy malo pero muy divertido, versionando esa canción que dice “vamos dejando pasar nuestra alegre juventud”. Cuántas bandas feas. Daba igual la calidad porque lo que importa es que la música remueva las entrañas. Aquella barra con cervezas a diez duros. El viejo camello. Borrachos, bailando pogo, drogados, descargando la rabia, escupiendo, gritando. Qué gritos. Esos conciertos como rituales de catarsis arcaicos.
- “El aburrimiento es contrarrevolucionario”. Se respiraba vitalidad, ilusión, utopía. Era un hervidero.
-¿Y qué pasó con aquella “okupa”?
No lo recuerda bien. No sabe si la quemaron unos nazis o si la desalojó la policía.
-¿Y toda esa gente?
Okupó otra casa. Y luego otra, y otra.
Seguía mirando el feo cartel. Viernes 10, 23:00, concierto apoyo a Amadeu Caselles. Entrada libre. Sin Dios y Los galos. C.S.O. Kasa Encantada.
"Puesto que quiero referirme a casos concretos, hablaré de Amadeu Casellas. Es un anarquista que atracó bancos en los 70 y 80. Hace ya bastante más de 20 años que está en prisión. Pide ser excarcelado, porque, si no, su condena acabará convirtiéndose en perpetua, lo que va contra la celebrada Constitución española. Pero también se conformaría con la concesión, como le corresponde, del tercer grado penitenciario, para ir solo a dormir a prisión. Y se le niega todo. Todo. Sospecho que porque es anarquista. Si fuese banquero, exalcalde, alguien de la farándula o un empresario lo tendría mucho mejor. Pero es anarquista. Y, a estos, no se los condena solo a la cárcel: también a la inexistencia."
Josep-María Terricabras. Extracto de http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=540581&idseccio_PK=1006
"El Arzobispado de Toledo ha cesado hoy al cura párroco de las localidades toledanas de Noez y Totanés, por "irregularidades económicas detectadas en la parroquia y en las cofradías y hermandades" de estos dos municipios.El sacerdote, de 27 años, que llevaba menos de un año destinado en estos dos pueblos, se habría gastado cerca de 17.000 euros de estas parroquias y de sus hermandades en líneas eróticas y páginas web de contenido sexual.
(...)
Además se anunciaba en Internet, en ropa interior y ofreciendo sus servicios sexuales. Cobraba 50 euros por 15 minutos de sexo y por una hora 120 euros."
"Samuel Martín, calificado por algunos vecinos como “chapado a la antigua”, se gastó los 17.000 euros sustraídos en líneas eróticas, en sitios ‘web’ pornográficos y en prostíbulos. Martín ofrecía asimismo sus servicios sexuales a través de Internet bajo los nombres de Héctor, David y Alejandro, y se autodefinía como “una fiera del sexo” y como “ardiente, cachondo, sexy y fuerte”. En uno de sus anuncios de contactos afirmaba ser un hombre casado cuya mujer “está fuera”."
"Fue un código de producción cinematográfico que determinaba con una serie de reglas restrictivas qué se podía ver en pantalla y qué no en las producciones estadounidenses.
(...)
El código enumeraba tres "principios generales":
No se autorizará ningún film que pueda rebajar el nivel moral de los espectadores. Nunca se conducirá al espectador a tomar partido por el crimen, el mal, o el pecado.
Los géneros de vida descritos en el film serán correctos, tenida cuenta de las exigencias particulares del drama y del espectáculo.
La ley, natural o humana, no será ridiculizada y la simpatía del público no irá hacia aquellos que la violentan.
Especificaba además las restricciones como aplicaciones particulares de los tres principios anteriores. Por ejemplo:
La técnica del asesinato deberá ser presentada de manera de no suscitar la imitación. No se mostrarán los detalles de los asesinatos brutales. La venganza, en nuestros días, no será justificada. Los métodos de los criminales no deberán ser presentados con precisión.
El tráfico clandestino de drogas y el uso de éstas no serán mostrados en ningún film. Fuera de las exigencias propias de la trama y de la imagen de los personajes, no se dará lugar al alcohol en la vida estadounidense.
El carácter sagrado de la institución del matrimonio y del hogar será mantenido. Los films no dejarán suponer que formas groseras de relación sexual son cosa frecuente o reconocida. El adulterio y todo comportamiento sexual ilícito, a veces necesarios para la intriga, no deben ser objeto de una demostración demasiado precisa, ni ser justificados o presentados, bajo un aspecto atractivo.
Las escenas de pasión no deben ser introducidas en la trama salvo que sean indispensables. No se mostrarán besos ni abrazos de una lascividad excesiva, de poses o gestos sugestivos.
Las blasfemias intencionales y todo propósito irreverente o vulgar están prohibidas bajo todas sus formas. El personaje de Cristo debe ser tratado con respeto. Cristo no es tema para una comedia.
Las exhibiciones del cuerpo están prohibidas. El ombligo también.
Los vestuarios de la danza que permitan exhibiciones inconvenientes y movimientos indecentes durante la danza están prohibidos. Las danzas que sugieran o representen actos sexuales o pasionales indecentes están prohibidas."
Extraído de http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3digo_Hays
"Me gustan los héroes de hoy, con sus debilidades, su falta de rectitud moral y su toque de cinismo. En los tiempos del código Hays no podías disparar hasta que no te disparaba otro.Pero si alguien intenta matar a mi personaje, le pego un tiro por la espalda".
Te has comprado un cochazo, la tele de plasma y el DVD vas disfrazado con ropa cara No lo puedes pagar Te has hecho tunning en las tetas El gimnasio, el stres, las clases de inglés… Sólo comes ecológico la vas a palmar
Qué duro es ser de la jet set pobre qué duro es ser arrabalero como tú y como yo
Jet set pobre qué pena me da la jet set pobre Jet set pobre no me simpatizas
"¿Qué hombre experimentado no entremezclará besos con cariñosas palabras? Si ella no te los da, los que no te de róbalos tú (...). Quien roba besos y no toma todo lo demás, aquello también, que se le dio, perderá con toda razón. ¿Qué más hace falta después de los besos para satisfacer totalmente tu pasión? ¡Ay! Para mí eso es simpleza, que no moderación. Podrás tú llamarlo violencia: grata es esta violencia a las mujeres. En lo que les agrada ceder, muchas veces a la fuerza desean conceder. Cualquier mujer forzada por un brusco arrebato de pasión, se regozija de ello y tomará como un regalo ese atrevimiento. Por el contrario, la que pudiera ser forzada queda intacta, aunque simule su rostro alegría, triste estará en su interior."
Extracto de Arte de Amar, de Ovidio Imagen: El rapto de las hijas de Leucipo, de Rubens
"El niño no lee, ve películas de vaqueros. El niño es un indio: es Caballo Loco.
Caballo loco no lee, no quiere leer, quiere gritar, correr y cagar.
Caballo Loco grita, corre y caga.
-¡No grites, tu padre está durmiendo!
-¡No corras, te vas a caer!
-¡No toques eso, caca, caca!
Amarran a Caballo Loco. Educan al niño.
El niño ya no es un indio. Le obligan a leer. Le obligan a multiplicar.
(...)
Pasa el tiempo y el niño ya no es un niño, es un hombre. Es todo un vaquero. Es Billy el niño. Y lee, y multiplica. Pero sigue sin gustarle. Y de vez en cuando grita, corre y caga.
Una noche Pat Garret tropezó con Billy el niño. Pat Garret es un viejo vagabundo cojo. Pat Garret es el mote de Patricio el del garrote.
Pat Garret y Billy el niño hablaron de películas, de música, de mujeres, de libros…
-¿Qué demonios te pasa, hijo? ¿Acaso no sabes leer? Tan sólo nombra un maldito libro que te haya sacudido las entrañas.
Billy el niño sólo había leído libros que le obligaban a leer. Y no recordaba ninguno que le hubiese interesado. Tras unos minutos de silencio, el vagabundo escupió al suelo.
-¿Y alguno que te haya hecho vomitar?
Varios títulos salieron de la boca de Billy el niño. Pat Garret le interrumpió.
-¿De dónde diablos sacas todos esos libros?
-Me obligaron a leerlos en el colegio y en el instituto.
-Bien… - suspiró Pat Garret.- Escucha atentamente. Te propondré algo: Si me pagas una cerveza, yo te regalo este libro- y sacó de su enorme mochila un libro viejo y amarillo.- De igual modo que sé que a mí me gustará esa cerveza, sé que a ti te gustará este libro. Cuando hayas terminado de leerlo, ven a verme. Me encontrarás fácilmente. Éste es un pueblo pequeño. Tú pagas una cerveza y yo te regalo un libro.
La primera cerveza fue una Heineken. El primer libro fue Escritos de un viejo indecente, de Bukowski. La segunda cerveza fue otra Heineken y el segundo libro fue Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Siguió una Mahou junto con Luces de Bohemia, de Valle, una Guiness por Esperando a Godot, de Beckett. Luego más cerveza, y San Manuel Bueno, Mártir, de Unamuno, El extranjero de Camus, Ecce Homo de Nietzsche, Sonata a Kreutzer de Tolstoi, Memorias del subsuelo de Dostoievsky, El lobo estepario de Herman Hesse…
Pat Garret ha conseguido lo que nadie ha conseguido: acabar con el niño. Con Billy el niño."
"Guerra a la violencia: he ahí el móvil informador de toda obra anarquista. Desgraciadamente, muy a menudo contra la violencia no hay otro modo de defenderse que con la violencia. Pero incluso entonces, el violento no es el que se defiende, sino el que obliga a los otros a tenerse que defender, no es violento el que emplea el arma homicida contra quien con las armas en mano atenta a su vida, a su libertad, a su pan, sino que el asesino es el que pone a otros en la terrible necesidad de matar o hacerse matar. Es el derecho de la defensa; el cual se lleva a la dignidad de sacrificio, de heroísmo, se sublime holocausto al principio de solidaridad humana, cuando uno no se defiende a sí mismo, sino que defiende a los otros en su propio perjuicio, afrontando serenamente la esclavitud, la tortura, la muerte."
"Había en ese zoológico una gigantesca jaula llena de monos de diferentes especies. (...) Hubo una especie de guerra civil. Duró pocos días. No se sabe por qué pelearon. Protagonizaron la batalla monos narigudos, pequeños monos tití y chimpancés. Había otras clases de simio, pero permanecieron al margen de la contienda.
(...)
Frente a la superioridad de los monos narigudos, al principio se unieron los monos tití y los chimpancés. Los chimpancés acabaron por expulsar de su bando a los titís por razones que no comprendemos. Aprovechando los altercados internos en el bando de los chimpancés y los titís, los narigudos tomaron ventaja y exterminaron a la mayoría de simios rivales. Vencieron los monos narigudos.
(...)
Sobrevivieron algunos monos tití y chimpancés. Y muchos, aunque no todos, de los simios de otras especies que no participaron en la guerra civil. Los días posteriores a la última pelea se diferenciaban tres grupos de simios que se adaptaron a la vida bajo la dominación de la jaula por parte de los narigudos: Primeramente estaban los simios de otras especies que vivían en paz con los narigudos por no haber participado en la contienda. Por otro lado los chimpancés y monos tití que desarrollaron la habilidad de fabricarse grandes narices, a base de barro y ramitas, que les permitía disfrazarse y pasar desapercibidos dentro del grupo de monos narigudos. El último grupo lo formaba un pequeñísimo número de chimpancés y monos tití que se escondían de los demás simios y atacaban de vez en cuando a los narigudos."